Achtung: ao mellor levas posto algún fenómeno transcultural

Por Guillermo Álvarez Sellán

Inventados y comercializados por un alemán, diseñados en sus componentes clave por un letón. Ambos emigrantes europeos en EEUU, patentaron un tipo de pantalón que pasaría de las minas de oro a Hollywood y de ahí al mundo

Levi Strauss, nacido en Alemania y emigrado a Nueva York con su familia tras la muerte de su padre, supo aprovechar la oportunidad comercial que California ofrecía durante los años de la Fiebre del Oro. Siguiendo la estela de sus tíos, dedicados a la industria textil, y de su difunto padre, que había sido vendedor ambulante de vestimenta, se afincó en San Francisco en 1853. Allí, tras observar las condiciones de trabajo de los buscadores de oro, decidió especializarse en la fabricación de productos útiles para esta actividad. Pronto se dio cuenta de que los pantalones que los buscadores llevaban no eran suficientemente resistentes para el uso que se les daba. Así nació la idea de una prenda fuerte y esbelta, con la que los mineros pudieran desempeñar más cómodos su actividad diaria. En un principio la producción se realizaba con un tejido parecido a la lona, que daba mucho vigor a la prenda pero que resultaba muy costoso en la fabricación. Por esta razón, pronto fue eliminado del mercado y sustituido por el producto que habría de hacer despegar definitivamente la carrera de Strauss. Un sastre de origen letón, Jacob Davis, tuvo la idea de unos remaches que reforzaran las costuras de los pantalones. Con el mecenazgo de Strauss obtuvo los medios económicos para la patente y, juntos, lanzaron un producto que enseguida batió récords. El material sería el género de algodón conocido entonces como «Gênes» (el nombre francés de Génova), que en EEUU pronto pasó a pronunciarse como [dʒiːnz], los jeans. Para asegurar fortaleza y estabilidad en las prendas, eligieron el robusto tejido con ligamento de sarga «Serge de Nîmes» (sarga de Nîmes), de donde viene el popular término denim. El jeans denim había nacido, destinado a marcar la historia de la moda en el siglo XX.

El tejido denim se tiñó de azul y las costuras y los remaches de naranja, el modelo quedó establecido y el empresario logró con él increíbles éxitos de ventas. Posteriormente, el cinturón reemplazó a los tirantes, y, a partir de los años 20 y 30, el pantalón vaquero se extendió por todo EEUU y comenzó a instalarse en la moda juvenil, la cual lo perpetuaría en miles de formas y tamaños hasta nuestros días. Los jeans se convirtieron en estandarte de juventud, rebeldía y protesta contra la tradición, y los ídolos de Hollywood como James Dean o Marlon Brando contribuyeron a su creciente popularidad. Gracias a este estatus, las primeras fábricas de vaqueros no tardaron en abrir en Europa, donde se extendieron entre los jóvenes y no tan jóvenes, acabando de erigir al pantalón vaquero en un símbolo del estilo de vida occidental.

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